viernes, 13 de agosto de 2010

A mi amigo, en quien siempre pienso.

Haz querido transformarte
en mago
en dios
en hechicero
en nicromante
y no te quedan dedos
y no hay más posibilidades-

tus sortilegios se han vuelto sol envejecido
aún antes de decirlos-

Y el por qué
el por qué de no encontrar
aún sigue ahí
guiñándote un ojo
diciéndote en forma seductora:

He aquí la puerta
pero nunca será abierta

Y miras hacia arriba
y el cielo es tan alto
y sabes que el péndulo
seguirá su movimiento
en cualquier punto
donde sea puesto

¡En cuántos, mi amigo, en cuántos más!